Ir al contenido principal

Entradas

¡Yo también soy ikeniana!

          ¡ A y, cuánto tiempo sin escribir por aquí! ¿Me habéis echado de menos? -vamos, tampoco es que sea la típica  bloguera  que actualiza cada segundo, pero reconozco que si me mentís, me hace ilu-.   Bueno, en primer lugar quiero decir que no me gusta someterme a un patrón a la hora de publicar artículos, pues escribo lo que me apetece y, lo más importante, cuando me apetece, ya que soy partidaria de  no obligar  a trabajar a mis musas a contrarreloj y lo último que quiero es tener  un  blog  para estar más presionada -¡más nooooh, por favor!-. Por eso mismo prefiero soltarme la melena y para una vez que puedo  sumergirme en el caos y en el descontrol, lo voy a hacer (¡qué guay!).    En fin, después de daros mi explicación de por qué publico temas que aparentemente no tienen nada que ver...

Amazon: la odisea del principiante; dudas a la hora de publicar tu Ebook.

      ¡ Hola, holaaa! Aquí me tenéis de nuevo dando la tabarra. Hoy os traigo algunas recomendaciones para los autores noveles; en definitiva, estoy compartiendo consejos para mí misma -no, si ya decía yo que acabaría mal de la cabeza con tanto personaje-. En efecto, yo también soy escritora -al menos me considero un proyecto de escritora- y asimismo tendré que darme cabezazos con el PC cuando termine mi novela que, por cierto, aun está metida en el horno, haciéndose poco a poco, con la ayuda de mi profesora y gran novelista, Érika Gael. De paso aprovecho para animaros a que compréis sus libros, son maravillosos y tiene una pluma que ya quisieran muchas grandes de este país. Dicho esto, paso a dejar unos  mini-consejillos  de qué hacer cuando terminas de escribir tu borrador. Veréis, cuando después de la...

Pies descalzos

                        A ins, ¡ojalá estuviera ahora mismo en esa playa…!   Como se observa en la foto, qu é bien nos sentimos cuando la arena roza nuestros pies, ¡qué gustito da! Sobre todo,cuando te hundes dentro de ella mientras aprovechamos sus beneficios naturales, como es el caso de la exfoliación. Pero claro, eso sería en el hipotético caso de que no seas una persona arecnafóbica -señores un poco de imaginación-. En fin, supongamos que no lo somos. Supongamos que a todos nos encanta bañarnos en arena  -seguro que no sabéis por dónde voy, no os preocupéis, enseguida os lo explico-.    Veréis, solo os diré que entre pies descalzos anda el juego. Antes que nada, quiero quiero dejar claro que no soy una experta en psicología, sino más bien una simple aficionada de la vida que ha aprendido a sobrevivir sin ayuda del gran surtido de antidepresivos, ni de b...