Bueno, bueno...
hace siglos que no entraba en mi blog, y he de confesaros que llevo todo el día
con el plumero, dale que te pego, a ver si de una puñetera vez dejo de estornudar
con tanto polvo que había esparcido por las entradas... y no me refiero a ese polvo
que habita en cualquier novela romántica y que nos rejuvenece la piel de tan
solo leerlo. No, qué va. Me refiero al polvo de toda la vida, ese que
crea telarañas y que provoca tantos dolores de cabeza a los pobres alérgicos. Como siempre,
me voy por los cerros de Úbeda. Solo me pasaba por aquí, para contaros una
noticia que me tiene de los nervios, es sobre la publicación de mi próxima
novela. Sí, por fin, tras muchos meses de intenso trabajo, de correcciones, de
leer y de releer cada escena y de sufrir con las idas y venidas de mis
personajes, puedo decir que, en unos meses, Sara y Devon verán la luz
de la mano de una gran editorial. No puedo estar más feliz. Todavía no me
creo que aquella idea, que rondaba mi cabeza a cerca de escribir una historia romántica, haya mutado de fantasía a
realidad... ¡Yuju, lo he conseguido! Si es que, a pesada, no me gana nadie ;).
Aparte de lo de mi
manuscrito, mi vida sigue igual. No me ha tocado el Euromillón, la celulitis
sigue en su sitio y tampoco he conocido a Jack, el protagonista de la
novela que más me ha gustado en todo el año que llevo de lecturas.
En mi
próxima entrada, os hablaré de todo lo que llevo leido -que no es poco- y os
recomendaré qué novelas han sido especiales para mí. Si os soy sincera, últimamente, hay
pocos libros que me sorprendan. No sé, parece ser que las autoras suelen caer en los mismos tópicos -quien va a hablar-, y no hay muchas tramas que consigan enamorarme.
En cuanto al género, me ha dado por leer comedias románticas. En realidad no me apetece sufrir con la lectura y tengo un hambre voraz de historias frescas y divertidas. Reconozco que me gustaría mucho enfocar mi camino narrativo por
ese sendero. Aunque soy consciente de que es un camino empedrado, lleno de
obstáculos, pues es más difícil hacer reír que llorar. Pero se intentará,
¿quién dice que es imposible?
Total, espero que
la limpieza haya surtido efecto, ya era hora de darle al blog un buen
repasito, y no veas cómo estaba, el agua ha salido más negra que los forros de
un coche.
En fin, no me
enrollo más. Lo dicho, nos leemos en breve y prometo que será una entrada más
larga.
Post: perdonad por
el olor a lejía, pero cuando limpio, limpio en profundidad.

Comentarios
Publicar un comentario