Ir al contenido principal

Pies descalzos


           
      
   Ains, ¡ojalá estuviera ahora mismo en esa playa…!

  Como se observa en la foto, qué bien nos sentimos cuando la arena roza nuestros pies, ¡qué gustito da! Sobre todo,cuando te hundes dentro de ella mientras aprovechamos sus beneficios naturales, como es el caso de la exfoliación. Pero claro, eso sería en el hipotético caso de que no seas una persona arecnafóbica -señores un poco de imaginación-. En fin, supongamos que no lo somos. Supongamos que a todos nos encanta bañarnos en arena  -seguro que no sabéis por dónde voy, no os preocupéis, enseguida os lo explico-.

   Veréis, solo os diré que entre pies descalzos anda el juego. Antes que nada, quiero quiero dejar claro que no soy una experta en psicología, sino más bien una simple aficionada de la vida que ha aprendido a sobrevivir sin ayuda del gran surtido de antidepresivos, ni de benzos como se conocen, coloquialmente, en el mercado actual. Medicamentos que, desde mi punto de vista, deberían estar prohibidos, ya que los médicos los recetan como si fuesen caramelos -pero ese es otro tema, así que mejor voy al lío que me desvío- .

  Todos sabemos que, a veces, nuestros pensamientos se descarrilan y corren sin rumbo fijo. Por ello es tan importante que aprendamos a domarlos. Pero ¿cómo hacerlo? Esa es la pregunta del millón. Unas personas traen un aprendizaje de serie y otras deben formarse. El cerebro es el ordenador de nuestra vida y debemos cuidarlo o ,por el contrario, terminará arrastrándonos hasta el fondo de esa maravillosa arena.

   Me encanta la psicología emocional y quería compartir con todos vosotros las sensaciones de cómo somos frente al espejo: desnudos sin ornamentos, como esos pies. De hecho, para mí, una de las cosas más gratificantes del mundo es andar descalza. ¿No habéis pensado alguna vez que nuestros pies están igual de aprisionados que nosotros? La sociedad nos hace creer que seremos felices si conseguimos copiar un modelo de vida idílico: casarte, conducir el coche de tus sueños, tener hijos o comprarte el perro  de moda... Pero ¿qué mierda es esta? ¿Acaso estamos mal de la cabeza? Por supuesto que sí. Puede que el estrés, el trabajo, cuidar de los niños, ordenar la casa o lidiar con las temibles responsabilidades hagan que perdamos nuestra esencia como seres humanos. Las obligaciones a las que estamos sometidos  distorsionan nuestra realidad. Nos encadenan. Nos atan y nos condenan de por vida a convivir sometidos bajo unas reglas prediseñadas por el hombre. Reglas que en, realidad, no existen y que solo viven en tu cabeza.

  Y si nos preguntásemos qué queremos hacer  ese día. La vida se pasa muy rápido y algunas veces es bueno que reflexionemos. ¿Somos libres? ¿O más bien estamos encerrados en una sociedad que avanza demasiado deprisa y, en la cual, un mal paso, o un tropiezo nos dejaría fuera de esa carrera llamada «vida»? Sabemos que la respuesta es afirmativa y también sabemos que, si no hacemos caso de los cánones, lo más seguro es que acabemos sumidos en una depresión, llenos de arena hasta el cuello. Aunque no tiene por qué ser así, ya que las personas que creen en sí mismas son las que antes se levantan de sus cenizas cuando algo no sale según lo planificado. Sin embargo, no todos somos tan fuertes. Por eso mismo debemos reeducar nuestros pensamientos y enfocarlos en objetivos reales y productivos. Así, si caemos al abismo, la hostia que nos demos no nos dolerá tanto. O quizás sí.

  Pongamos otro ejemplo, cuando un sueño se rompe o una expectativa se acaba, casi siempre perdemos el sendero y solemos preguntarnos qué pasará si fallo en el próximo proyecto:«¿Y si no lo consigo?», de nuevo, no pasa nada, tenemos que levantarnos y seguir adelante (eso es lo que nos dicen los psicólogos). Pues es mentira. Mentira. Y repito que es mentira.Cuando no conseguimos algo, nos duele tanto, pero tantísimo, que queda marcado en nuestros pies como una pequeña quemadura, donde el sol era nuestra meta y nos deslumbró demasiado.

      Entonces, ¿qué podemos hacer cuando nos quedamos a las puertas de la felicidad?

     Pues aunque suene a topicazo, la respuesta está dentro de nosotros. En serio, no es una frase prefabricada, y yo lo puedo corroborar, tan solo es cuestión de práctica. De todo lo malo se puede sacar algo bueno. Y esa es la actitud que debemos mantener si queremos caminar bajo ese sol resplandeciente con ganas de segundas oportunidades, de terceras y hasta de cuartas. ¡Sí, sí qué fácil es decirlo! Pero no nos queda de otra.

  La mejor forma de entender esta metáfora es volviendo a la visualización anterior, ya que no todos vemos a esos pies, ahogados en arena, como algo relajante. No, claro que no. En cambio, hay personas que la adoran, y apuesto lo que sea a que leeran  el artículo hasta el final, gracias al efecto positivo que la foto ha provocado en sus neuronas. Así es. Somos diferentes. Somos tan diferentes que, sin arena o sin ella, tenemos que buscar unos zapatos cómodos  que  saquen a flote nuestro verdadero yo interior. Pero, sobre todo,  tenemos que buscar unos zapatos que nos hagan sentir  descalzos sin estarlo, donde, por desgracia, hoy en día, aún hay personas que caminan desnudos por falta de recursos.

  Post: no os vayáis a la cama con calcetines... son malos para la circulación;).


 



    


        

Comentarios

Entradas populares de este blog

¡Yo también soy ikeniana!

          ¡ A y, cuánto tiempo sin escribir por aquí! ¿Me habéis echado de menos? -vamos, tampoco es que sea la típica  bloguera  que actualiza cada segundo, pero reconozco que si me mentís, me hace ilu-.   Bueno, en primer lugar quiero decir que no me gusta someterme a un patrón a la hora de publicar artículos, pues escribo lo que me apetece y, lo más importante, cuando me apetece, ya que soy partidaria de  no obligar  a trabajar a mis musas a contrarreloj y lo último que quiero es tener  un  blog  para estar más presionada -¡más nooooh, por favor!-. Por eso mismo prefiero soltarme la melena y para una vez que puedo  sumergirme en el caos y en el descontrol, lo voy a hacer (¡qué guay!).    En fin, después de daros mi explicación de por qué publico temas que aparentemente no tienen nada que ver...

Amazon: la odisea del principiante; dudas a la hora de publicar tu Ebook.

      ¡ Hola, holaaa! Aquí me tenéis de nuevo dando la tabarra. Hoy os traigo algunas recomendaciones para los autores noveles; en definitiva, estoy compartiendo consejos para mí misma -no, si ya decía yo que acabaría mal de la cabeza con tanto personaje-. En efecto, yo también soy escritora -al menos me considero un proyecto de escritora- y asimismo tendré que darme cabezazos con el PC cuando termine mi novela que, por cierto, aun está metida en el horno, haciéndose poco a poco, con la ayuda de mi profesora y gran novelista, Érika Gael. De paso aprovecho para animaros a que compréis sus libros, son maravillosos y tiene una pluma que ya quisieran muchas grandes de este país. Dicho esto, paso a dejar unos  mini-consejillos  de qué hacer cuando terminas de escribir tu borrador. Veréis, cuando después de la...